Vamos a intentar encontrar de la mano del mindfulness respuesta a ésta cuestión filosófica que rara vez nos planteamos. Aportando algo de claridad al asunto al separar la verdad personal del mito personal.

Cuando nos preguntamos “¿Quién soy yo?”, posiblemente ni una sola de las respuestas que se nos ocurran será verdadera. Lo más probable es que los pensamientos se agolpen intentando valorar los diferentes papeles que desempeñamos en la vida (madre, padre, hija, hijo, amigo, empresiario, etc…). También al personaje que representamos -la imagen que queremos mostrarle a los demás-. Y otros pensamientos estarán relacionado con nuestros valores. Sin embargo ocurre que nuestra verdadera identidad se halla en otro lugar, imposible de expresar con palabras, del mismo modo que cuando alguien nos habla del Polo Sur y podemos comprender lo que quiere decir, pero no conocemos ese lugar.

No somos lo que proyectamos socialmente

Cualquiera que desee conocerse a si mismo de verdad debe prestar atención consciente a la identidad e imagen externa que presenta frente al mundo. Reconocer que es un artificio que presentamos frente a los demás. Y que a veces existen diferencias entre este ser exterior y el ser interior que percibimos como más auténtico. El primero es como nos gustaría que nos vieran: afectuoso, eficiente, listo, etc… y también el ideal que tratamos de alcanzar. Pero no ejercemos un control total sobre él. Cuando el ser real deja de tolerar las exigencias del ser exterior, es cuando comenzamos a preocuparnos por nuestra identidad verdadera..

Conocer el funcionamiento de nuestra actitud externa es una paso importante en la comprensión de uno mismo. Vivir el instante conscientemente nos ayuda a verlo tal y como es: un artificio y no un aspecto esencial de nuestra ser.

Crisis de indentidad

La identidad amalgamada que hemos adoptado, nos ayuda a mantener el equilibrio en las diferentes circunstancias en las que vivimos. Sin embargo, a veces distintas partes de nuestra identidad entran en conflicto. La práctica del mindfulness nos permite simplemente “ser” y supone un respiro en los momentos difíciles: cuando lo que pensamos íntimamente de nosotros mismos difiere de lo que deseamos que piensen los demás de nosotros; cuando nuestro papeles, el personal y el profesional por ejemplo, entran en conflictocuando nos identificamos con el dolor, causado por una autoestima baja, una enfermedad, una relación que no funciona, el dolor puede entrar sigilosamente y convertirse en parte de nuestra identidad.

¿Cómo nos ayuda el mindfulness a identificar nuestra propia identidad?

La practica de mindfulness no te aporta necesariamente una visión más clara sobre tu indentidad, sobre quien eres. Lo que realmente ocurre es que dejas de considerar relevante la cuestión de la identidad, de forma que elimina gran parte la confusión generada por asuntos complicados de interiorizar. Cuando vives conscientemente el momento presente no abandonas tu implicación con lo que más te importa, por ejemplo, tu relación de pareja, simplemente dejas de identificarte con unos determinados valores. Ser consciente consiste simplemente en ser una persona que está viva y despierta  en cada instante, prestando atención a las experiencias presentes. Las presiones que antes te afectaban dejan de ejercer su poder sobre tu autoimagen. Se convierten en ligeras nubes que puedes observar sin que impidan tu avance.

 

libro mindfulness práctico

Partes del texto extraído del Libro Mindfulness Práctico (Guía paso a paso)

Mindfulness, libertad e identidad

Cuando vivimos conscientemente, las preocupaciones pasadas, presentes y futuras son perceptibles pero inofensivas. A medida que viajamos por la vida, nuestros valores y responsabilidades permanecen, pero no son los que nos definen.

 

mindulness-valores

El crítico y el observador

Para la mayoría de nosotros pensar constituye un diálogo mental. Existe una voz en nuestro interior que nos observa con un continuo comentario sobre nuestras acciones durante todo el día. Esta voz crítica, se halla crónicamente inquieta e insatisfecha. Si la escuchamos nos olvidamos de aceptar la vida tal y como es. Es mejor -aunque a menudo más complicado- escuchar a su compañero, el observadorel cual vive en el ahora y dice las cosas como son. Jon Kabat-Zinn ha comparado nuestro interminable remolino de pensamientos y sentimientos con el turbulento torrente de un río en el que nos quedamos atrapados. Siguiendo con esta metáfora, la voz crítica grita por encima del torrente para hacerse oír, mientras que el observador se sienta serenamente en la orilla del río, mirando la corriente de experiencias. Compara las características de la voz crítica con las del observador en la imagen de abajo y trata de identificar situaciones en las que uno de ellos esté activo en tu vida.

 

mindfulness identidad

 

A lo que te orienta el mindfulness es al entendimiento de que cuanto más escuches la voz crítica, menos disponible estará tu mente para encontrar soluciones creativas a tus problemas.

Cuestionario: ¿cómo soy?

¿Cómo te ves a ti mismo? Quizá los demás nos vean de un modo diferente a como lo hacemos nosotros, tal vez por habernos formado una imagen de cómo nos gustaría mostrarnos o porque los otros vean más allá de nuestro autoengaño. Te proponemos el siguiente cuestionario, donde desde la perspectiva del minfulness examinamos los problemas relativos a la identidad, para ir comprendiendo mejor quienes somos:

 

¿Te identificas con tus “papeles”?
  • ¿Hasta qué punto tus principales papeles (no lo que haces en ellos) contribuyen a tu autoestima?
  • ¿Con qué frecuencia sientes como si fueras dos o más personas con prioridades en conflicto?
  • ¿En qué medida te sacrificas para cumplir las expectativas ajenas?
  • ¿Hasta qué punto los papeles que desempeñas en la vida son una parte importante de la imagen que deseas ofrecer ante los demás?
¿Te identificas con tus logros?
  • ¿Con qué frecuencia valorar tus éxitos te ayuda a fortalecer tu autoconfianza?
  • ¿Hasta qué punto consideras tu casa, tu coche o tus pasatiempos como símbolos de éxito personal?
  • ¿En qué medida recordar tus logros pasados te ayuda a sentirte seguro cuando te relacionas con otras personas?
  • ¿Con qué frecuencia te tomas a pecho tus fracasos y te sientes decepcionado contigo mismo?
¿Te identificas con tus problemas?
  • ¿Con qué frecuencia sientes que tus problemas no dejan espacio en tu mente para otra cosa?
  • ¿Hasta qué punto sientes que tus problemas son parte del escenario de tu vida, el lugar donde habitas?
  • ¿En qué medida sientes que es casi imposible imaginarte sin ningún problema, como alguien que está feliz y relajado?
  • ¿Hasta qué punto sientes que te has acostumbrado a tus problemas y que resolverlos crearía un vacío en tu vida?
¿Te identificas con tus valores?
  • ¿Con qué frecuencia te sientes criticado cuando alguien cuestiona tus valores?
  • ¿En qué medida te gustaría que los demás te valoraran por tus ideales tanto como por lo que haces o dices?
  • ¿Crees que alguien que no conoce tus valores tampoco te conoce a ti realmente?

Nuestra propuesta

Utilizando este autoanálisis para evaluar como nos vemos en relación con los papeles que desempeñamos, con nuestros logros, fracasos y creencias arraigadas. Teniendo en cuenta el caso muy habitual de que nuestra identidad se sustente en el pasado. Planteamos la idea de un camino alternativo al autodesprecio con la práctica de la compasión hacia nosotros mismos, buscando ser más comprensivos y aceptando todas nuestras imperfecciones y limitaciones, comportándonos de este modo con nosotros mismos como lo haríamos con un buen amigo.

Además, trabajando activamente por no perder o por recuperar la capacidad de mirar las cosas como si fuera la primera vez. En la práctica de mindfulness se ejercita una actitud fundamental llamada “Mirada de principiante”. Javier García Campayo y Marcelo de Marzo en su libro Mindfulness, Curiosidad y Aceptación la definen así: “Tendríamos que poder experimentar cada nueva situación o relación interpersonal como si fuese la primera vez que la vivimos, libre del recuerdo de nuestros estereotipos y prejuicios, consecuencia de nuestras experiencias previas, que nos impiden ver la realidad tal cual es. Así, cada práctica de mindfulness es, en verdad, una nueva experiencia, y hay que estar abierto y con curiosidad ante todo.”

Porque no olvidemos que el camino hacia una actitud consciente pasa por comprender cómo interactúan los pensamientos y las emociones, que suelen provenir del pasado. Practicando el autoperdón y la curiosidad podemos ampliar enormemente nuestro potencial.

“No trates de expulsar los pensamientos.
Dales espacio, obsérvalos y déjalos ir”
-Jon Kabat-Zinn-

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