Seguimos aprendiendo acerca de qué es Mindfulness, acerca de la Actitud Consciente. Y hoy te proponemos un ejercicio que no es fácil, pero que resulta imprescindible si uno quiere alcanzar la mejor versión de si mismo.

¿Eres honesto contigo mismo?

Sabemos que al comprender como interactúan los pensamientos y las emociones, que suelen provenir del pasado, podemos ampliar enormemente nuestro potencial en el presente. Y nos parece un reto tan maravilloso e interesante, que estamos deseando ahondar en el contigo.

Quizá tu identidad verdadera no sea la de tus pensamientos y emociones de cada día. Es posible que algunas emociones profundamente arraigadas estén impidiendo la expresión de tu verdadero ser. Así que vamos a realizarnos las siguientes preguntas, extraídas del Libro Mindfulness Práctico, para conseguir examinarnos mejor. Para que podamos identificar nuestros problemas y el posible efecto que estos tienen sobre nosotros:

¿Tienes asuntos pendientes?

  • ¿Crees que existe una gran diferencia entre la persona que podrías haber sido si no hubieras cometido errores y la persona que eres?
  • ¿Con qué frecuencia te quedas con la sensación de no haber causado una gran impresión o no haber resultado simpático tras conocer a alguien?
  • ¿Con qué frecuencia experimentas emociones sin relación directa con el tema que se está tratando durante una conversación?
  • ¿Qué probabilidades hay de que otras personas te vean de un modo diferente a como tú lo haces?

¿En qué medida son problemáticos?

  • ¿Hasta qué punto te sientes estresado?
  • ¿Con qué frecuencia tus preocupaciones se manifiestan mediante el lenguaje corporal o tu tono de voz?
  • ¿Con qué frecuencia tus preocupaciones afectan a tus relaciones personales?
  • ¿Con qué frecuencia tus pensamientos y las emociones se te agolpan en la cabeza mientras estás sentado tranquilamente a solas?

¿Estás fingiendo?

  • ¿Con qué frecuencia dices lo que se espera que digas, en lugar de lo que dirías de verdad?
  • ¿Con qué frecuencia tratas de aparentar ante los demás que tienes conocimientos o habilidades de los que careces?
  • ¿Con qué frecuencia finges estar interesado en la conversación y haces preguntas simplemente para seguir hablando?
  • ¿Crees que cada persona tiene un concepto distinto de como eres en realidad?

¿Afrontas tus problemas?

  • ¿En qué medida crees que la respuesta a tus problemas reside en ti mismo, más que en los demás?
  • ¿Con qué frecuencia compartes tus dificultades emocionales con tus allegados o con tu pareja?
  • ¿Con qué frecuencia tienes éxito en reducir las consecuencias negativas de tus problemas al mirarlos desde una perspectiva adecuada?
  • ¿Con qué frecuencia tratas de abordad tus problemas creando un entorno más tranquilo a tu alrededor?

 

Emplea este autoanálisis para evaluar qué problemas están obstaculizando la expresión de tu auténtico ser. Vamos a hacer uso del la Meditación Mindfulness para adentrarnos en ellos y disfrutar de las conclusiones a las que lleguemos. Para ello realizaremos un ejercicio de respiración consciente muy sencillo: simplemente siéntate o recuéstate de la manera en la que te sientas más cómodo y presta atención a la respiración, al tiempo que te percatas de las distracciones y las dejas ir. Respira profunda y pausadamente. Es natural que la mente se disperse, de modo que has de dejar espacio para las distracciones y reconocerlas. No te preocupes por cuanto tiempo meditas. Al principio será poco, es normal. Te sentirás inquieto preguntándote si esto es para ti, si tiene alguna utilidad real, si tú servirás para meditar… Es lógico que tu mente divague de esta manera. Al principio no es necesario disfrutar plenamente de la meditación, simplemente hay que comprometerse a seguir y los beneficios llegaran a su debido tiempo. Escúchate.

Después de esto, ¿como te sientes con tus respuestas? ¿sientes que fuiste honesto contigo mismo? ¿como si cada fibra de tu ser estuviera diciendo SI (sin ningún tipo de pensamiento opuesto)? ¿o tuviste la sensación de que no estabas siendo completamente honesto (y escuchabas esa vocecita que te decía “no me engañas”)?. Como ves cuando no eres honesto contigo mismo, algo dentro de ti no se siente bien. Tiendes a postergar, justificas tu conducta. Nos falta ese sentimiento de plenitud que tanto deseamos. Sin embargo, cuando somos honestos con nosotros mismo, tendemos a ser más decisivos. Pensamos con mayor claridad. Estamos más motivados. Y nos sentimos más satisfechos en general (debido a que estamos más en paz con nosotros mismos…sabemos que hacemos lo correcto).

Ahora toca ser valiente e ir de menos a más. Quizá sea más fácil comenzar con los asuntos que menos nos importan y menos nos costará cambiar. A medida que vayamos cogiendo confianza en nuestra capacidad de ser honestos con nosotros mismos, podemos continuar desafiándonos e ir tratando temas con los que nos sentimos más incómodos. Resérvate tiempo para ti y se compasivo contigo mismo. El proceso puede ser duro, seguramente lo será, así que distingue entre tu comportamiento y quien eres como persona.

Pero has de reconocer que incluso al comprenderlas mejor ya habremos dado un gran paso hacia adelante en la solución a nuestras limitaciones. No te niegues este recurso, utiliza el poder del Mindfulness para ser tú mismo.

 

“Estar en armonía con la totalidad de las cosas supone no preocuparnos por nuestras imperfecciones”
Dogen Zenji (1200-1253)

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