Disfruta de tu Ritual de Té practicando Mindfulness. Fijándonos de verdad en lo que solemos comer y beber, podemos cultivar la gratitud por la comida que disfrutamos. Esto nos proporciona una sensación de bienestar y paz, con la que ya no necesitamos recurrir a la comida para remediar nuestros problemas.

Comer con placer

Con frecuencia comemos en exceso debido a las hormonas de estrés que flotan por nuestro sistema. Cuando experimentamos la respuesta de “lucha o huída”, el cuerpo piensa que está en peligro y que necesita combustible para las tareas adicionales que quizá tenga que realizar. Así que para conseguir ese combustible, surge en nosotros la aniedad de comer algo con azúcar o hidratos de carbono, ya que pueden convertirse facilmente en energía.

Cuiroso, ¿no? ¡Por desgracia, en momentos de mucho estrés, es evidente que tu cuerpo no sentirá el impulso de comer pepino o zanahoria! El organismo no puede diferenciar entre un peligro real y lo que se percibe como tal; incluso ver una peli de terror puede activar una respuesta al estrés. El cuerpo solo hace aquello para lo que evolucionó hace setecientos mil años.

Otro detonador que nos induce a comer más, pero no necesariamente comida sana, es la soledad. Un campo realmente interesante y que seguiremos explorando en EnjoyHygge® contigo en siguientes post: la soledad cuando se sufre y no se disfruta, en compañía, la soledad además no discrimina, ya que nos afecta a todos en mayor o en menor medida y en diferentes momentos de nuestra vida . De forma que comer se equipara con una sensación de seguridad. Aunque las razones de los trastornos alimenticios van más allá del ámbito de lo que tratamos, simplemtne te invitamos a que intentes reintroducir en tu vida cotidiana el comer y beber con placer y de forma consciente.

 

Te decimos como

El escritor vienés del siglo XX Peter Altenberg cuenta la siguiente historia sobre la alegría y la profunda satisfacción de beber té. No podría explicarse mejor:

               Son casi las seis de la tarde. Las siento llegar. No tan intensamente como los niños siente llegar la Nochebuena, pero avanzando hacia mi de todos modos. A la seis en punto bebo té, un disfrute festivo carente de desilusión en esta achacosa existencia. Algo que te hace tomar conciencia de que tienes en tus manos el poder de la felicidad calmada.  Me da placer incluso la acción de echar agua fresca en mi precioso y ancho hervidor de niquel de medido libro. Espero pacientemete a que hierva, escuchando el sonido silbante, el canto del agua.

               Tengo una taza enorme, profunda, redonda, de Wedgwood de color rojo ladrillo. El té del Café Central huele a praderas en el campo.

               El té tiene un tono amarillo dorado, como heno fresco. Nunca se pone demasiado marrón, sino que permanece ligero y delicado. Lo bebo de forma consciente y muy lenta. El té tiene un efecto estimulante en mi sitema nervioso. Todo en la vida parece más llevadero y livano después de beberlo.

               Beber mi té a las seis nunca parece perder su poder sobre mi. Cada día lo anhelo con la misma intensidad que el día anterior y, cuando lo bebo, lo incorporo amorosamente a mi ser.

PETER ALTENBERG (Sonnennuntergang im Prater) – Traducción y adaptación de Patrizia Collard

Por favor comparte con nosotros como practicas tú mindfulness, en tu particular ceremonia del té. Cuéntanos tu sensación cuando abres uno los tés EnjoyHygge® ¡¡¿no nos digas que puedes resistirte a meter la nariz en nuestro maravilloso Pu Erh Earl Grey?!!, ¡¡¡porque nosotros no lo conseguimos!!!. En definitiva comparte con nosotros tu experiencia con ésta maravilla que es el té.     

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