Hoy tocamos un temazo: la ANSIEDAD o “La mente del mono” como la denominan los budistas.

Todos nos preocupamos alguna vez a pesar de saber que la ansiedad nos impide ser felices; pero en algunos casos la ansiedad y la tensión que las preocupaciones causan en el cuerpo y en la mente persisten hasta llegar a afectarnos en el desarrollo normal de nuestra vida cotidiana.

El miedo es una respuesta emocional ante una amenaza real; así que ser atracado, pensar en el envejecimiento y en la muerte o afrontar un fracaso nos suscita temor. La ansiedad está estrechamente relacionada con el miedo y está causada por situaciones estresantes que pueden ser tanto reales como imaginarias. Una fértil imaginación es un privilegio, pero también puede intensificar las preocupaciones.

Seres ansiosos

Muchas personas conviven con una especie de ansiedad latente que puede ser activada por el menor imprevisto. Aunque por lo que dice la comunidad médica, aún no se conoce bien el funcionamiento de este proceso, parece ser que ciertos factores como el estrés prolongado y los traumas del pasado parecen acrecentarlo. Por lo visto la ansiedad además también se hereda. Otro factor a tener en cuenta es la compañía de personas que sugieren bien directamente, bien mediante su comportamiento, que la vida está repleta de amenazas o que preocuparse es una herramienta útil para evitar o anticiparse a los problemas. Las personas ansiosas suelen mostrar un comportamiento evitativo, esto es, la tendencia a evitar situaciones en las que probablemente reaccionarían con emociones negativas.

Tomar conciencia de la ansiedad

Como ocurre con todas las reacciones emocionales, comprenderlas es el primer paso para aprender como disolver el patrón dañino implícito en ellas. La ansiedad nos mueve a crear soluciones a posibles problemas futuros, formulando a menudo preguntas tipo: “¿Y si…?” siguiendo una lógica especulativa. “¿Y si pierdo el tren?” “¿Y si no puedo pagar la hipoteca?” “¿Y si mi hijo sufre un accidente?”. Además la ansiedad a veces se alimenta de ella misma:

 

Preocuparse por preocupase. La ansiedad aumenta cuando la dirigimos hacia dentro. Existen dos falsas creencias que la empeoran: 1-No soy capaz de controlar mis preocupaciones. 2-Mis preocupaciones van a enfermarme.

 

Estos pensamientos negativos acaban por cumplirse si dejas que continúen incordiándote, pero al prestarles plena atención te percatas de que tienes la opción de no quedar atrapado en su campo gravitatorio. Siempre que te comprometas a vivir en el presente, estas creencias perderán su fuerza. Y empezarás a ocuparte, en lugar de preocuparte.

 

La “Mente del Mono” nos hace “andar detrás” de una preocupación, que permite que acabemos recreando mentalmente posibles desastres imaginarios. Además de seguir líneas de pensamiento inútiles, las preocupaciones podrían impedir que afrontemos su origen en la vida real. La evitación solo perpetúa la asiedad, ya que cierra la puerta a la oportunidad de ser desmentida por un mejor resultado del temido. Afrontar nos hace pasar página y seguir avanzando.

El mindfulness, además de contribuir al desarrollo de una mayor resistencia mediante la meditación, tiene dos importantes enfoques al respecto. Los extraemos del libro “Mindfulness práctico. Guía paso a paso del Dr. Kevin A. Verni” donde puedes aprender a utilizar todos estos recursos de los que te hablamos:

 

  1. Puede ayudarnos a identificar los medios falsos e improductivos que solemos usar para gestionar o reprimir nuestras preocupaciones, tales como: reprimir las preocupaciones, distraerte, razonar con tus preocupaciones, pensamiento positivo (encontrarás estos conceptos desarrollados en el libro que te recomendamos).
  2. Dirigir la atención al presente e impulsarnos a dejar de pensar en el futuro, nos entrena para aceptar la incertidumbre, que por otra parte es inherente a la vida propia.

 

La inquietud no es una aliada. Si queremos, si somos conscientes de los mecanismos que la activan podemos controlarla, así como todas las emociones negativas que desencadena y que nos hacen infelices. La ansiedad nos afecta a todos nosotros, dado que es así podríamos tratar de justificar su presencia o incluso integrarla en nuestra personalidad. Pero eso ya en el siguiente post, para el que estudiamos cómo gestionar la ansiedad.

 

“Solo hay silencio en las cimas de las montañas
Entre las copas de los árboles
Apenas se percibe una respiración
Incluso los pájaros del bosque
Se mantienen quietos y están en silencio
Esperando entonces
Solo un poco más…
Justo ahí tú también encontrarás la paz”
J.W. von Goethe

Fotografía de Jose Nielfa. Dolomitas 2017

Partes del texto extraído del Libro “Mindfulness Práctico” Dr. Kevin A. Verni.

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